02 February 2011

PES Ejecutiva


A principios de los años sesenta dos físicos Douglas Dean y John Mihalasky acuñaron el término “PES ejecutiva” para aludir a la extraordinaria intuición que algunos de los más importantes empresarios del planeta parecen utilizar como guía en sus inversiones.

Este tipo de Percepción Extra Sensorial ha escrito algunas de las páginas más rentables de la historia, pero tal vez usted piense que esta fuente de inspiración que revierte en beneficios a corto y largo plazo, esta vetada para el resto de los mortales. Sin embargo la PES forma parte de todos nosotros, solo es necesario aguardar el momento preciso y dejarse guiar por la voz del destino que viene para cambiar nuestras vidas en pago de un acto de fe.
Corazonadas, Sexto sentido, Algo que te sale de las entrañas...son algunos de los términos con que muchos ejecutivos describen la sensación previa a una decisión empresarial que de forma sorprendente se ha convertido en el negocio de sus vida.
Un buen ejemplo es Ray Kroc que en 1952 era propietario de una compañía de aparatos industriales para hostelería.
El día que le llegó el pedido de un modesto restaurante en la carretera de San Bernardino, California, se quedó estupefacto. Aquel bar de carretera acababa de solicitar ocho máquinas para hacer batidos, un pedido desorbitado para un establecimiento tan pequeño. Kroc le preguntó a su vendedor de la Costa Oeste que demonios hacia el restaurante de carretera con todas aquellas batidoras “Las usan todas” fue su respuesta.

Un mes después le presentaron otro pedido de dos máquinas más y Ray Kroc decidió comprobar por si mismo que era lo que estaba pasando. Voló a California y cuando llegó frente al pequeño restaurante quedó desconcertado, la gente hacía cola en la puerta para entrar.
Kroc se dio cuenta que los hermanos Richard y Maurice McDonald habían dado con algo, una nueva fórmula que atraía a las familias jóvenes, algún tipo de comida rápida y barata que estaba empezando a calar entre un mercado en expansión en aquellos años del bayboom de la posguerra.
Al poco tiempo Kroc firmó un contrato con los hermanos McDonald para abrir franquicias por todo Estados Unidos. Pero este contrato le reportaba menos del 2 por ciento de beneficios que no compensaban el esfuerzo por mantener a flote las franquicias. Por aquel entonces el concepto del restaurante- sucursal era prácticamente desconocido.
Cansado de perder tiempo y dinero Kroc, les pidió a los hermanos McDonald que pusieran precio a su negocio, nombre incluido.
Richard y Maurice le dijeron que el local original de la carretera de San Bernardino no estaba en venta, pero si quería su nombre y su idea le costaría 2,7 millones de dólares.
A pesar de no ser una oferta exagerada, el abogado de Kroc lo consideró una cifra impensable teniendo en cuenta que no incluía el restaurante de California que era el único que funcionaba. Según palabras de Ray Kroc:
-Me puse furioso por el precio, pero una voz interior me dijo que no debía dejar escapar aquel negocio. No soy jugador y no tenía tanto dinero pero mi instinto me animaba a seguir adelante. Así que cerré la puerta de mi oficina, maldije a derechas e izquierdas y tiré cosas por la ventana. Luego llamé a mi abogado y le dije: ¡¡¡Compra!!!.

El “instinto” de Kroc resultó ser uno de los golpes de intuición más lucrativos de la historia.
En pocos años McDonalds dominaba la naciente industria de la fast-food.
Ray Kroc murió en 1984 convertido en un ejemplo de instinto empresarial no en vano a finales de los 90, treinta años después de que Kroc aceptara la oferta de los hermanos McDonalds los 11.803 restaurantes de la cadena habían vendido 84.500 millones de hamburguesas.
Otros casos que ilustran la teoría de la PES ejecutiva van unidos a los nombres de Hilton o Livermore. El magnate de la industria hotelera Conrad Hilton creía a pies juntillas en sus intuiciones del mismo modo que lo hacía William C Durant, el fundador de General Motors. Uno de sus colegas Alfred P. Sloan, ex presidente de la gigantesca empresa de automóviles dijo: “Durant actuaba guiado por sus brillantes intuiciones, nunca se sintió obligado a investigar los hechos como un ingeniero, simplemente actuaba”.
Hilton recuerda como en una ocasión se presentó a la puja por la Stevens Corporation.

Se trataba de proponer una oferta a sobre cerrado y que una vez comparadas las cifras la Stevens Corporation pasaría a manos del mejor postor. Hilton escribio 165.000 dólares como primera oferta, pero según sus propias palabras: “Algo me decía que esa cifra no era correcta, durante toda la mañana no pude quitarme de la cabeza el número 180, así que a última hora cambié mi oferta por 179.800 dólares”
Cuando se abrieron los sobres, la puja de Hilton era la que más se acercaba al límite de 180.000 dólares que la Stevens Corporatión había fijado en secreto, como precio por sus terrenos.
¿Una intuición al filo de los 200 dólares? Sin duda Hilton le sacó buen partido a su corazonada porque el hotel de Chicago que formaba parte de la Stevens Corporatión le hizo ganar millones en pocos años.
La mayor parte de los hombres de negocios que reconocen utilizar las habilidades intuitivas parecen estar de acuerdo en que desarrollan una conciencia precognitiva de lo que va a ocurrir. William W. Keeler, antiguo presidente del consejo de la Philips Petroleum Company lo explica así: “Tengo la sensación aquí- señala su estómago- y es muy fuerte, de hecho a veces pienso en ella como algo físico. Cuando tengo un problema y he hecho todo lo posible por solucionarlo, sigo escuchando esa especie de vacío silencioso hasta que algo hace clic y capto una respuesta correcta”.

Son tantas la pruebas de esta habilidad inherente al éxito empresarial que en Estados Unidos existen departamentos dedicados en exclusiva a “entrenar la intuición”.
William Kautz, es el fundador en San Francisco de uno de los que cuentan con mayor solera y prestigio, hablamos del Centro para la intuición aplicada (CAI)
Se trata de una organización sin ánimo de lucro dedicada a la investigación y entrenamiento de los intuitivos.
Desde 1978 este ingeniero que trabajó durante treinta y cuatro años para el Instituto de Tecnología de Massachussets, enseña a los ejecutivos comerciales a conectarse con esa conciencia superior que le permite acceder a las grandes ideas.

Tal vez estos super sentidos sean como firma Agor en el “Boardroom Reports”: Un proceso lógico, basado parcialmente en hechos, parcialmente en educación y parcialmente en la experiencia y los sentimientos”. Sin embargo en su libro de 1984 Dirección Intuitiva cita como complementos a los antes mencionados: la clarividencia, la percepción extra sensorial y la telepatía.
Masatoshi Yoshimura, antiguo presidente de la Sanyo Chemical Industries Ltd. En Tokio, se muestra de acuerdo en este último punto. Yoshimura cree que “Poca gente esta dota de forma innata con esta percepción, pero incluso la gente ordinaria puede alcanzar este nivel de actividad psíquica mediante un entrenamiento intensivo. Esta habilidad intuitiva es una forma de predicción, telepatía o precognición, todo lo cual son productos de una intrincada forma de trabajar la superconsciencia”.

Las capacidades extra sensoriales no son el único camino por el que los ejecutivos se han lanzado a la caza de la gallina de los huevos de oro. Videntes, médiums, bolas de cristal y literatura de todo tipo acompañan sus andanzas.
Max Gunther en su libro Wall Street y brujería, cuenta una curiosa historia que nos sirve como último ejemplo:
En la oficina de la correduría de Marty Tressler en Beverly Hills, una tarde de 1966 se personó un individuo con un cheque de 5.000 dólares, todos sus ahorros según comentó.
Deseaba comprar acciones de una compañía poco conocida con base en Minneapolis llamada Control Data, cuyas acciones habían rodado a la baja desde hacía al menos tres años. Cuando Tressler le preguntó al hombre porqué quería arriesgar todo su dinero en unas acciones tan problemáticas, el tipo contestó “Tarot” y se marchó a toda prisa.
Tressler invirtió los 5.000 dólares en Data Base que aquel día cotizaba a 30 dólares la acción y olvidó el incidente. Al cabo de seis meses la empresa había remontado de forma espectacular alcanzando un pico de 165 dólares por acción.
El inversor del Tarot había cuadruplicado tres veces sus 5.000, cuando regresó para retirar el dinero sus beneficios sumaban un total de 60.000 dólares.
Como dato curioso he de apuntar que en esta ocasión Max Gunther probó de su propia medicina, aplicó sus métodos de predicción en numerosos negocios pero sobre todo invirtió en bolsa. Cuando murió su herencia descubría que había ganado más de 50 millones de dólares en Wall Street.

LA ASTROLOGÍA RENTABLE

Arch Crawford, destacado miembro de la nueva generación de “astroeconomistas” publicó un informe llamado “Crawford Perspectives” en el que se estudia y se interpretan una amplia cantidad de variables astronómicas y su influencia sobre las fluctuaciones del mercado.
Sus notables éxitos en cuanto a las tendencias generales le han hecho merecedor de una fama considerable, revistas como Business Week o Money, lo citan como uno de los especialistas de Wall Street que predijeron el alza del 10 de enero de 1985 y también el repentino hundimiento de 1978.
Los eclipses son indicadores importantes en las tendencias de mercado, afirma Crawford. Si son lunares tienden a traer consigo quiebras bancarias y denotan bajas en el mercado y el final de las fases especulativas, mientras que los eclipses solares significan cambios monetarios.
Los astroeconomistas señalan incisivamente que el eclipse solar del 22 de julio de 1990 hizo caer en 125 puntos el índice Dow Jones de la Bolsa de Nueva York. Dos semanas más tarde después de un eclipse lunar el 6 de agosto, el mercado cayó otros 95 puntos.

Crawford nos da pistas del comportamiento de mercado si nos fijamos en la actividad de las manchas solares. Según su intensidad los campos electromagnéticos de la gente alcanzan una ionización “positiva alta” en enero y “negativa alta” en julio. Estos esquemas de ionización afectan al humor de las personas que a la vez afectan al mercado. “El si uno se siente confiado para invertir o no varía de persona a persona, pero hay una tendencia a que el mercado alcance sus puntos más altos en abril y los más bajos en octubre”